
En el país de la abundancia,
Los niños mueren de hambre.
El país del trigo,
La soja que no se moja,
Las vaquitas ajenas,
El hambre propio.
No son productores,
Son asesinos,
Quien puede dar de comer y no lo da,
Carga en su conciencia (¿la tienen?).
Con la muerte de un niño.
Un abuelo.
¿Hasta cuando?
Hasta que la justicia sea Justicia.
Hasta que la tierra vuelva a ser patrimonio de la Humanidad,
Y no patrimonio de los patrones usurpadores.
Agencia de Noticias de Niñez y Juventud Pelota de Trapo (APE) / albmor@pelotadetrapo.org.ar
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