domingo, 15 de febrero de 2015

ESTA ES MI PROPUESTA

LA TIERRA ES PARA EL QUE LA TRABAJA:
El Estado debe comprar la tierra ociosa y distribuirla en cooperativas de trabajo administradas (o controladas) por el mismo Estado asegurando la compra de los producido con un seguro por desastres naturales.
EDUCACION PUBLICA GRATUITA Y DE CALIDAD:
El Estado debe tutelar la Educación fijando los mas altos estándares pero al mismo tiempo asegurando el libre acceso al conocimiento segun limitaciones propias. Salarios acordes (decentes) a los docentes estimulando y recompensando las permanentes capacitaciones de los mismos. El CBC no debe ser un filtro o barrera para la Universidad. Debe ser un elemento de inclusión y estímulo para las distintas carreras. Se deben crear y fomentar nuevas carreras acorde a la época que actualmente sólo ofrecen instituciones privadas.
SALUD PUBLICA Y GRATUITA:
Se debe promover el acondicionamiento de TODOS los institutos de Salud con las últimas tecnologías y con el mejor personal posible. Los cargos deben ser full-time y muy bien remunerados. Auditar las LICITACIONES para evitar los sobreprecios y las coimas. Controlar el manejo de los recursos y evitar el uso de ellos para beneficios propios (que los Bioquímicos no usufructen el laboratorio para hacer negocios propios, al igual que los farmacéutico ni los médicos se roben los pacientes para sus consultorios particulares). Crear un Sistema Nacional Integrado de Salud como el propuesto por el Dr. Liotta en 1973 actualizado a la época. El salario de los profesionales de la salud debe estar acorde a sus estudios y dedicación.
TRANSPORTE PUBLICO REGENTEADO POR EL ESTADO:
El transporte público debe ser regenteado por el Estado (qué diferencia hay si ahora ya lo está subvencionando) poniendo especial dedicación a la seguridad, confort y frecuencia de los móviles. Choferes con salarios dignos y acordes.
Estimular y mejorar TODOS los medios de transporte.
ENERGIA Y AGUA EN MANOS DEL ESTADO:
La Energía y administración de los recursos hídricos es un BIEN PUBLICO y estratégico. NO PUEDE ESTAR EN MANOS PRIVADAS Y MENOS EXTRANJERAS. El Estado debe regentear y controlar estos recursos com mayoría en TODO tipo de sociedad. Promover otras fuentes de Energía no tradicionales (solar, aeólica).
BANCA NACIONAL (AUNQUE LE DUELA A MUCHOS):
La Banca debe estar nacionalizada (auditada). Puede haber Bancos privados de capitales argentinos de distintas ONG (Sindicatos también, por qué no?). Es la única forma de terminar con la especulación financiera. Permitir a la banca extranjera tener representaciones para intermediar negocios con el exterior pero NO ingerencia en la actividad nacional.
VIVIENDA:
Fomentar y estimular (con proyectos del Estado) la creación de vivienda no sólo para compra sino también para alquilar. Donde el alquiler no pueda superar el 30% de los ingresos (debe ser acorde al tamaño de la familia) y de ser necesario subvencionar la diferencia.
Crear urbanizaciones periféricas (tipo Ciudad Evita) que puedan funcionar autónomamente pero de rápido acceso a las grandes urbes donde se desarrollan las actividades de los habitantes de esas ciudades.
SEGURIDAD:
Fomentar el desarrollo académico de los componentes de las distintas fuerzas de seguridad fomentando el conocimiento de todos los integrantes de las distintas fuerzas (fundamental Policía) y con sueldos acordes y dignos.
JUSTICIA:
INDEPENDIENTE pero NO VITALICIA.
IMPUESTO A LAS GANANCIAS:
TODOS SIN EXCEPCION PAGAMOS IMPUESTO A LAS GANANCIAS PERO ACORDES A LOS INGRESOS (SIN EXCEPCION). ESTE VOLVERA EN OBRAS (PERO DEBERA VOLVER SI O SI).


Esto es un resumen de mi idea. NO ANULO LA ACTIVIDAD PRIVADA. Pero debe estar regulada.
ELIJO COMO MODELO EL DE NORUEGA (ANTES DE CRITICAR LEAN COMO ES EL MODELO, PUEDEN VER UN RESUMEN EN EL INFORME KLIKSBERG DE CANAL ENCUENTRO CUANDO SE REFIERE A NORUEGA)

OBVIAMENTE PARA TODO ESTO SE NECESITA HONESTIDAD Y SOLIDARIDAD

POR ULTIMO LOS FUNCIONARIOS PUBLICOS Y LEGISLADORES DEBEN ENVIAR SUS HIJOS A ESCUELAS PUBLICAS Y UTILIZAR HOSPITALES PUBLICOS.

CUANDO EJERCEN LA FUNCION (LEGISLADORES) deben mantener el salario que tenían antes de ocupar la misma

lunes, 9 de septiembre de 2013

NOS MATARON A KEVIN



 

Sólo nueve años,
Nueve sólo nueve.
Una bala perdida,
Un tiroteo mas.
No es sólo un pibe mas.
Es un pibe menos
Entre los miles
Y millones
Que no llegarán.
No es en Siria,
Ni Afganistán,
Ni en el Sahara.
Fue en Zavaleta.
Escondido,
Temeroso de este
Mundo de mierda.
Escondiéndose del peligro.
Pero el peligro fue hacia él.
Kevin y sus nueve años de vida,
Sólo nueve años.
No existen las balas perdidas
Cuando las fuerzas de inseguridad
Miran hacia otro lado.
Hoy no me hablen de justicia.
Hoy no me hablen.
Hoy no.
Hoy es otro día mas de mierda
y de injusticia
Para los que nunca HABRÁ JUSTICIA.
Los perdidos de esta Argentina oculta.
KEVIN,
Nueve años.

miércoles, 28 de agosto de 2013

CERDOS Y PECES POLITICOS

 

Todos son perros políticos
Cerdos y peces políticos
Y la basura es política
todos son sueños políticos
y la enseñanza es política
Y me despierto en un vómito
todos son vómitos políticos
Y la esperanza es política
y me atormento en un cerdo
Y es un cerdo político
Y me transformo en mil peces
y ellos son peces políticos
Y ya me ahogo en el fango
Y es el barro político
y me reviento el cerebro
Es un cerebro político
Ya no me duermo con nada
Sin esperanza política


domingo, 5 de agosto de 2012

VICTOR HUGO MORALES,YO CREO EN EL

In Gold we trust/ Esta frase que es un himno de ciertos grupos empresarios con los cuales te has enfrentado (perdón por tutearte) debería encabezar la primera plana de algunos medios (Clarín, Nación, Perfil) entre otros. En realidad yo creo que estos grupos no creen en nadie más que en sí mismos y lo que hoy los une, "la comunión de intereses espúreos", mañana puede enfrentarlos. Tengo 57 años y en mis veinti tantos, me despertaba con radio Belgrano y Aliverti junto a ese joven colaborador, prometedor de un periodismo nuevo y valiente llamado Jorge Lanata. Si Frondizi fue comunista en su juventud y todos sabemos en que extremo terminó, a pesar de haber sufrido en carne propia la ejecución miserable y traicionera de su hermano (¿fue quizás esto un shot tan grande que le lavó el cerebro?, o un a variante rebuscada de un sindrome de Estocolmo que le produjo terminar cuasi aliado de las ideas que terminaron con una vida tan preciada y valiosa para la humanidad). ¿Y qué fue lo que transformó al Lanata de los ochenta en el Lanata del 2012? Creo que su inmenso EGO lo secuestró y se apoderó de su mente transformándolo en esto que hoy pasea por los pasillos de Burundandia, ese país que dominan los medios monopólicos y donde la moneda de cambio es la obsecuencia, sumisión y degradación de todos los valores no contables y acumulables en especias. Hay gente que no puede con su ego, gente muy pequeña, muy débil, a pesar de que en algunos momentos pudieran parecer valiente y heroicos. Víctor Hugo, qué nombre notable y parafraseando a tu homónimo «La cuestión social sigue en pie. Es terrible, pero simple, ¡es la cuestión de los que tienen y los que no tienen!», te estás enfrentando a "los que mucho tienen" en una lucha desigual. Podrás perder en esta tierra y en esta época, pero tu lucha ganará en los tiempos como lo han hecho los grandes luchadores que utilizaban cómo principal arma la honestidad y la verdad. Recibe el apoyo de este humilde ciudadano que cree en vos y en tus convicciones. Un abrazo, Sergio Kohan

miércoles, 18 de julio de 2012

PAJAROS SIN LUZ

Pájaros sin luz Por Claudia Rafael Martes, 17 de Julio de 2012 09:45 Enrique-Carrasco-sj-12(APe).- Berreó sin más en el torno. Tocaron la campanilla. Desde el interior, un empleado gris y aséptico hizo lo que era costumbre: mover el armazón giratorio de madera y apareció él. A alguien se le ocurrió llamarlo Manuel Juan, el sin apellido. El niño puesto afuera. Desde el anonimato más profundo. Ex-positus. Así de simple. Compartiendo identidad con cientos, con miles que año tras año pasaron por esa vieja casona. Manuel protagonizó una fuga tras otra. Vio morir a tantos iguales a él. Escapó de la familia sustituta que le impusieron. Y creció. Y creció. Y escapó. Y trabajó en una panadería, en el ferry, fue aprendiz de pastelero. Y se hizo poeta. Y más tarde director de teatro. Y entre medio, anarquista y soñador. Parió dos bellos hijos junto a “Lucha” como se la conocía a Rafaela del Giúdice Cafaro. Que le cantarían después toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado, eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado como un pájaro sin luz. *** A.D tiene 13 años. Sigue perdido. Anónimo. A los ocho se fue por primera vez y lo encontraron nueve meses más tarde. Hundido -como tantas veces estaría en el futuro- en las drogas que lo sacaban por segundos, por minutos a veces, del cepo de una vida de ferocidades. “No sabía lo que era la droga hasta que me explicaron lo que le había pasado a mi hijo. Pero la verdad es que no lo podía entender. Desde ese momento empecé a pedir ayuda para que fuera asistido, tanto en el juzgado como en la comisaría, pero nunca nadie me brindó una solución”, denuncia Romina, la mamá. “Por momentos es dulce, me abraza y me pide que no lo deje solo. Después se vuelve agresivo con sus hermanos y regresa a la calle”, relata la mujer. Entró y salió de las estructuras del Estado miles de veces. “Lo encontraban en la calle con sobredosis de drogas y hasta desnudo. Tengo miedo de que un día aparezca muerto o lastime a alguien”, le contó Romina a Julián Axat, defensor oficial de La Plata. La última de tantas internaciones lo encontraron aislado y con mucho frío en una habitación de Ferromed, una clínica del gremio ferroviario en Junín. Silvio Echarri, defensor oficial de esa ciudad, contó que estaba en “una habitación de aislamiento, sin poder salir de allí excepto para recibir la alimentación junto a otros jóvenes alojados, sin contar con baño propio y pasando mucho frío por las noches, solicitando se lo traslade a las habitaciones junto con los otros chicos (…) Se trata de un lugar en pésimas condiciones de habitabilidad, limpieza o higiene, iluminación, calefacción y ventilación, sin baño propio, y lugar adecuado para descansar. Dado el actual período invernal, no cuenta con calefacción, es más, en la parte superior de la pared que da hacia el exterior posee un ventiluz totalmente abierto, sin vidrio o cerramiento alguno...” El Estado presente hasta la médula está terminando de forjar a A.D. De doblegarlo ante esa indómita libertad de la calle en la que las drogas lo buscan, lo seducen, lo interpelan todo el tiempo. El Estado sigue presente en A.D. Lo trasladaron a la sala de infectología del Hospital de Niños de La Plata del que “A.D. hizo abandono de tratamiento unilateral, de ninguna manera se puede hablar de una fuga ni mucho menos de abandono de persona”, se defendió la Secretaría de Niñez desde un discurso falaz y en las antípodas de la ternura y el abrigo. A.D. sigue perdido. Hundido en las brumas del sistema. Ensombrecido y muerto de miedo. *** “Juan es una fotografía de la injusticia social (y su distribución inequitativa), de la injusticia procesal penal (de los hechos y actos que nunca se investigaron y que jamás se investigarán), de la injusticia penal (y de la perinola con la que condena) y de la corresponsabilidad estatal en cada una de estas injusticias. Si Juan fuera un asesino, a ese asesino lo criamos nosotros en el Hogar Sarciat, se lo sacamos a los padres porque nosotros lo íbamos a criar mejor. De la corresponsabilidad del Estado en estos ´productos´, nadie habla y nadie se hace cargo de eso a la hora de juzgar y condenar”, dijo la trabajadora social. Juan conoció las calles de Olavarría como nadie. El barro. El abandono. La carga de aprender a sobrevivir como fuera, él y sus hermanos más chicos. El Estado se hizo cargo. Dijo cobijarlo. Abrazarlo. Darle valores. Salvarlo y regenerarlo. El Estado prefiguró –dicen Julio Ríos y Ana María Talak- esa “alternativa altruista que lo mantuviera alejado del `exterior`”. Juan fue condenado a perpetua por un crimen que quizás cometió; tal vez, no, pero en donde el Estado no puede gritar a los cuatro vientos inocencia alguna. El Estado fue crucial en la historia de Juan. Como en la de A.D. Como en la de Manuel Juan. “Las condiciones económicas tienen sobre las morales una influencia determinante en sumo grado y así en las familias pobres, donde la fecundidad parece estar en razón inversa a los recursos, la educación de un crecido número de hijos se dificulta en forma tal que el abandono de los menores resulta un hecho dolorosamente lógico”, describía con patetismo el historiador Vicente Sierra. El mismo teórico que escribió que las familias en las que los niños que terminaron derivados a reformatorios u orfanatos constituían “un foco de delincuencia” que ante “la falta de dirección moral” terminaba pervirtiendo “al menor”. *** Manuel Juan se apellidó Expósito, como tantos niños crecidos en esa vieja casona. Huir una y otra vez del Estado y de las herencias que le cargó el Estado le terminó salvando su vida, construida entre las semillas de utopía. Esos dos bellos muchachos poetas que trajo a la vida junto a su “Lucha”, Virgilio y Homero, heredaron ese apellido surgido del abandono y escribieron con escasos 17 y 20 años cómo en esa calle de estío, calle perdida, dejó un pedazo de vida y se marchó... *** El 14 de julio de 1779 el virrey Juan José de Vertiz y Salcedo firmó la creación de la Casa de Niños Expósitos. Cientos y cientos de mujeres fueron violadas por alguno de los 9000 soldados enviados por Carlos III a custodiar una Buenos Aires de apenas 28.000 habitantes. Huérfanos y expósitos eran abandonados sistemáticamente en el torno desde el anonimato más profundo. Bastardos e ilegítimos. Unos y otros crecían bajo “la norma” de las estructuras de beneficencia. La institucionalización de la infancia se fue perfeccionando ferozmente según los tiempos. “Filogenéticamente consideradas las tendencias criminosas le son naturales como eran naturales en el hombre primitivo. El niño no nace un dechado de bondades, por el contrario, la germinación delictuosa es mucho más activa y variada que en el adulto”, escribió Víctor Mercante en sus notas sobre criminología infantil (1902). En estos tiempos de diferenciarse fuertemente de la filosofía del patronato, las contradicciones saltan a la luz. Desnudan cómo A.D. visitó una, dos, diez veces instituciones variadas de la sociedad actual sin que ninguna logre mirarlo a los ojos como el cachorro humano que es. Desnudan cómo Juan aprendió el costado más duro de la humanidad y reaccionó ante él. Desnudan cómo se torna imprescindible acorralar a esa infancia indómita o vencida. Cercarla en los barrios y dejarla inerme ante un presente de ferocidades. Humillarla y arrinconarla. Quitarle alas. Convertirla cruelmente en ni-ni. “El país que olvida a la niñez y que no busca solucionar sus necesidades, lo que hace es renunciar al porvenir”, dijo Eva Perón el 1 de agosto de 1948. “En un país lleno de riquezas, en un país de hombres que se llenaban la boca con las palabras más sonoras, barajando los conceptos de justicia, solidaridad, patriotismo, fraternidad y ayuda… allí estaban los necesitados, olvidados y escarnecidos, esperando inútilmente que los señores de la política quisieran preocuparse por los que tenían que fundamentar el porvenir de la Nación”. Foto: Enrique Carrasco SJ Edición: 2260 Unite a APe

lunes, 30 de abril de 2012

Natalia Melmann y la vereda de la injusticia

Por Claudia Rafael (APe).- La plaza funciona como fotografía de la historia. “De la vereda de enfrente de la Justicia, está la injusticia. Estamos nosotros”, dice Gustavo Melmann a APe. El cabello revuelto, apenas veterano de una siesta en el frío otoño dentro de la carpa que instaló pocos días antes. Las canas se entremezclan con viejos vestigios tenuemente pelirrojos. La soledad era diosa imperturbable en la tarde. El edificio majestuoso de Talcahuano 550 contrasta abruptamente con la plaza fría y desvestida del otro lado de la calle. Allí están como radiografía eterna el manojo de sintecho que encienden el fueguito que entibie por un rato, los monumentos a los desaparecidos, a los pibes de Cromañón, a los muertos de la AMIA y también, ahora, desde el 18 de abril, la carpa por Natalia Melmann. Su papá, Gustavo, en huelga de hambre, espera. Y convoca para mañana a las 11 de la mañana a un reclamo colectivo junto a la carpa. Con quince años eternos, Natalia sigue sonriendo desde las imágenes colgadas en el entorno de la carpa que cobija a su padre. Allí se ven también los nombres de sus victimarios: Oscar Echenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini, todos policías de ese mal endémico que es la Bonaerense. Pieza clave de una institución que –definió la socióloga Alejandra Vallespir en su libro “La policía que supimos conseguir”- “utiliza la estructura legal para la ilegalidad y que a lo largo de la historia incorpora la metodología de los grupos que combate”. Por eso insiste: “no hay dos policías, sino una única institución que suscribe una doble matriz. Esto no ocurre por desidia del poder político, sino por su complicidad”. La condena a reclusión perpetua se diluye. Artilugios legales permitieron la conmutación de la pena y un beneficio que los dejaría en libertad condicional en pocos meses. Gustavo Melmann no entiende. Los ojos se humedecen mientras habla. *** -Natalia hubiera cumplido 27 años el mes pasado… -Sí, y seguramente sería médica. Era extremadamente afanosa. Fue abanderada del colegio. En ese momento atravesábamos igual que otros montones de familias situaciones difíciles porque estábamos en el menemato. Trabajando, vendiendo diarios, Natalia ya tenía pagada la matrícula del año que venía. Iba a un colegio semiprivado porque era el que estaba orientado hacia medicina que era lo que le gustaba. Pero por otro lado tenía una cuestión muy definida desde lo social. Era delegada estudiantil, se planteaba que no quería tener chicos porque en la calle había demasiados chicos sin padres y quería adoptar. Tenía un grado de solidaridad extremo. No hubo situación de la familia o de compañeros en la que ella no fuera la primera en salir. A veces pienso y no sólo por mi hija sino por haber estado en contacto con muchos familiares de víctimas que estas cosas son las que los exponen a nuestros hijos a ser más vulnerables. Porque no creen que puedan haber gentes tan perversas que puedan generarles algo así. Por eso se da la característica de que cuando hablamos de nuestros hijos salgan estas cosas, cuando uno piensa quiénes eran nuestros hijos...son tan buena gente que no pueden imaginarse esto desde la razón y no tienen cuidado de gente que puede ser tan mala, tan perversa para hacer estas cosas. -¿Qué nuevo Gustavo asomó a partir de lo que ocurrió con Natalia? -Se me reafirmaron muchas cosas. Nosotros fuimos una familia militante durante nuestra adolescencia. Y habíamos ido a Miramar a tratar de buscar una alternativa, era la época de Menem, de crisis de conformaciones de luchadores, no había militancia política, mi señora sufría de agorafobia. Necesitábamos vivir en un lugar más tranquilo, tratar de hacer una vida familiar reposada. Después me di cuenta de que la salida individual no existe, de que no hay un lugar en Argentina en donde se puedan llegar a dar esas condiciones y que somos sujetos a todo esto. Que hay que luchar para cambiar esas situaciones de país y principalmente de justicia. Por mi experiencia de vida de estos once años es ahí donde tenemos que hacer centro los argentinos para tratar de modificar la justicia argentina. No hay seguridad de ningún tipo si no tenemos seguridad jurídica. Podremos elegir cada tantos años distintos gobiernos, nos representarán o no, pero no podemos dejar una injusticia enquistada durante tantos años que no representa a los intereses de la gente, que se aisla de la realidad totalmente y se aleja de lo que la gente pretende que fallen, sea en lo económico, en lo civil, en lo social, en lo penal. -¿Qué imágenes le vienen a la mente de aquellos días? -Una desesperación grandísima. Nunca esperamos ese desenlace. Nosotros buscábamos a Natalia con vida, pensábamos que le había pasado algo grave porque ella no era de ausentarse, de faltar. Pensábamos que podía haber sido abusada, que podía haber tenido un problema serio, que algo le había pasado pero nunca esto… encontrarla muerta. Era luchar contra el tiempo. Eran días de mucho calor y era encontrarla rápido para que no estuviera deshidratada porque se podía sentir mal. Y después…todo lo demás. Tratar de seguir manteniendo la lucha que ella llevó, lo que dice su propia autopsia, los propios testigos…que ella genera una defensa atroz por su vida. Se me replican montones de veces los pedidos de clemencia, de `por favor dejame`, no tuvieron ninguna piedad …me duele mucho no haber podido estar para defenderla. Y esta defensa que uno puede hacer ahora es tardía. Viene detrás. Lo que podamos hacer es para los demás, para la sociedad. No es ni para la familia ni para Natalia. -¿De dónde salen fuerzas para seguir? -Yo pienso que primero de ella misma, de encontrar otros familiares y no sé…siempre quisimos cambiar las cosas y no somos de resignarnos a que las cosas no se pueden cambiar. No me resigno. No es lógico. No está dentro de lo ético. No marca pautas a la sociedad. Acá no se va a recuperar a nadie. Lo que quieren hacer es soltar a una manada de sádicos perversos que se van a reclutar nuevamente como escuadrón de la muerte. Con toda sinceridad no pretendemos ninguna medida más allá de lo que designaron los jueces de primera instancia, de la Cámara de Casación o de la Suprema Corte de la Provincia que son 25 años que es lo que pauta la reclusión perpetua más accesorias. Pero 8 años es una burla. -La plaza se asemeja a un símbolo. Allá está ese grupo de familias que no tienen un techo, acá usted… -Sí, al lado hay además un monumento por los desaparecidos de la junta militar, otro por los chicos de Cromañón y también por los muertos de la AMIA. De la vereda de enfrente de la Justicia, está la injusticia. Estamos nosotros. *** “¿Quién mejor para conseguir un coche que la división Robo Automotor? ¿Quién mejor para encubrir traficantes a cambio de unos dinerillos que la división Narcotráfico? ¿Quién mejor para inventar una causa por drogas que los policías de Narcotráfico afectados a investigaciones del juez que inventa las causas de drogas? ¿Quién mejor para extorsionar empresarios que los de la división Defraudaciones y Estafas? ¿Quién mejor para coimear quinieleros barriales que la comisaría del barrio?”, se interroga Vallespir. Y agrega: “hay una especie de división institucional que ha hecho una organización racional de sus recursos pero en espejo”. Un perfecto espejo que no se construye sin el aval político y judicial. Natalia Melmann, secuestrada, violada, asesinada, es un nombre en el medio de un océano de víctimas de ese espejo institucional. Como lo son también María Soledad Morales, Walter Bulacio, Miguel Bru, Ezequiel Demonty, Luciano Arruga, Julio López, entre tantos otros. El mismo Gustavo Melmann dijo varios años atrás que “la impunidad no se resuelve encontrando a los culpables directos del homicidio. Para que se acabe la impunidad hay que descubrir la cadena de encubrimientos. Es como en una obra de teatro. Los actores principales no son los únicos que participan. Están los actores secundarios, los que escribieron el libreto, los que pusieron la escena, los que alquilaron el teatro y los que vendieron la escena. Romper con la impunidad es demostrar toda esa cadena que hizo posible el homicidio”. A Natalia la secuestró, violó, torturó y asesinó un grupo de representantes de la fuerza de seguridad más potente y numerosa de todo el país. Que tiene vía libre para actuar según marquen los tiempos y contextos de país a partir de pactos de impunidad celebrados con otros poderes de turno. Y termina constituyéndose en el último gran eslabón para asegurar la operatividad imprescindible de los otros poderes. Si en el medio, esa necesaria operatividad cuesta las vidas de una, diez o cientos de Natalia, es simplemente a los ojos de un sistema de perversidades el precio a pagar. Edición: 2213

viernes, 23 de marzo de 2012

LA CRUZ DE LA CONDENA



Por Silvana Melo
Miércoles, 21 de Marzo de 2012 09:00
Osvaldo-Mor-12(APe).- Se mira la pancita. Se toca la redondez. Pero no entiende. Está asustada. Asombrada. Angustiada. Tiene diez años y creció en la zona rural de Corrientes. Apenas dos meses atrás una chiquita entrerriana de 11 años fue obligada por la violencia institucional a tener un hijo que no deseaba. Que no comprendía. En un vientre que crecía con el mismo volumen que su terror. “Quiero que todo sea como antes”, dijo. En las villas del conurbano, la policía usa a las niñas de la intemperie para saciar la precariedad de sus deseos. Y a los niños para delinquir en su provecho. La violencia los golpea en la cabeza para que no puedan pensar. Los subalimenta, los deposita en sus prisiones fatales de los confines, los envenena con el agua y el aire y ejerce el poder prostituyendo y enajenando la dignidad hasta lo hueco.
Para el ministro de Salud de Entre Ríos si la niña ovula y menstrúa ya está preparada para parir. Aunque tenga diez años. Para el ministro de Salud de Corrientes, si la niña se embaraza es para cobrar la Asignación por Hijo. Aunque tenga diez años. Y no pueda comprender lo que está pasando en su cuerpo, lo que pasó con su cuerpo, lo que pasará cuando su cuerpo se parta en dos y sean dos los desamparos para enfrentar un tiempo que se las tiene jurada. Como una réplica brutalmente pedagógica ante la insolencia de la esperanza.
Obligar a Luciano Arruga a convertirse en delincuente para la caja policial o arrodillar a una nena a la altura de la nueve milímetros es vaciar de dignidad. La policía asesina y la policía petera (como la define Javier Auyero) son el cuerpo concreto de la violencia. Las pibas morochas, flaquitas, con los dientes picados por la mala comida, con el futuro jugado por ser niñas, por ser pobres, por ser mujeres, son mutiladas también en el deseo. Irrumpen en la sexualidad con sangre brutal, con la prepotencia del poder sobre sus cuerpos sin ganas ni tiempo ni madurez, en manos de padres, padrastros, tíos, abuelos, vecinos, policías.
El embarazo llega como llegan las enfermedades. Como llega la humillación. Sin deseo, cortado y tirado a la bolsa de los residuos patológicos. Como una vesícula o un apéndice. Pero el embarazo es otro que crece adentro. Cuando ese adentro es tan niño como el que crece y ella no quería. Ni podía. Ni imaginaba.
Ayer apareció la tercera chiquita correntina en pocos días con más de cinco meses de gestación. Visibilizada por los medios que construyen el efecto ola cada vez que un caso sacude a una sociedad que siempre mira de lejos.
"La chiquita fue violada por una persona conocida, aparentemente de la familia, que aún está prófuga", sostuvo el juez en lo Civil, Comercial, Menor y Familia de Santo Tomé. La nena, dijo el juez, está "bien de salud, pero con una angustia y un asombro muy grandes".
En Corrientes el 30% de los embarazos son adolescentes, según la doctora Silvia Lapertosa, directora del Hospital Vidal. La provincia que gobierna el radical indefinido Ricardo Colombi supera al Chaco (24,5%), a Formosa (22,6%) y a Misiones (21,6%) en maternidad niña. En un escándalo de ausencia y desidia estatal, su ministro de Salud, Julio Dindart, exhibió impúdicamente la hilacha del desprecio a la infancia vulnerable. “Se embarazan porque tienen un recurso económico como premio por haber tenido un hijo”, dijo. (Clarín tituló, el 5 de abril de 2009: “La fábrica de hijos: conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado”).
Por las dudas, el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, metió su baza mezquina, para delinear el perfecto dibujo del cadalso institucional. “Aun en medio de la conmoción e indignación que produjo el hecho, es importante recordar que toda vida humana es un don de Dios y que como tal debe ser respetada y protegida desde el inicio y luego en todas las fases de su desarrollo, hasta su término natural”. En ellas nadie piensa. Las violentan, las vejan, les tronchan el deseo, les prohíben el no quiero, les talan el placer para siempre, las obligan a ser madres a la hora de juego y el café con leche y las condenan al infierno. Que para ellas es terrenal. Inexorable y terrenal.
El ministro de Salud de Entre Ríos, Hugo Cettour, opinó que una nena de once años debía seguir adelante con su embarazo. Aunque su familia rogaba por la interrupción no punible (la Corte decidió, hace pocos días, recordar su existencia desde 1921). “A partir de que ovula y que tiene la primera menstruación puede quedar embarazada”. Aunque lo médicos que la vieron sostuvieron que la nena tenía "un desarrollo óseo en zonas de cadera que hacen impensable que el embarazo pudiera terminar con un final feliz". Nadie pensó en ella. En su no quiero, en su no puedo, en la violencia de su vejación, en la violencia de su brusca maternidad, en ese niño que será suyo y no, que la tendrá como madre y no, con quien se mirará un día y se reconocerá en soledad y desabrigo.
No sabe, mientras se mira el ombligo que fue lazo con su propia vida, que el 29 por ciento de las chicas que alguna vez estuvieron embarazadas no tuvieron a su hijo. Todas –según el informe de Unicef y Fundación Huésped- abortaron y pertenecen a las clases alta o media alta. El 80 por ciento de las que sí tienen sus hijos –a los 10, a los 11, a los 14- pertenecen a la circunvalación social de la pobreza. Donde la ausencia de dinero incorpora a las instituciones para remediar la desgracia que las mismas instituciones no evitaron.
Y terminan, las mismas instituciones, lustrando la cruz de la condena.


Foto: “Desalojo”, pintura de Osvaldo Morúa